Muchos de los desgarros del manguito rotador se pueden tratar sin cirugía mediante inyecciones regenerativas (proloterapia, PRP, células mesenquimales) y terapia física (láser, ondas de choque). Uno o todos estos procedimientos pueden ser de beneficios en el tratamiento de los síntomas de un desgarro del manguito rotador. Los objetivos del tratamiento son aliviar el dolor y recuperar la fuerza del hombro involucrado.
A pesar de que el desgarro de un tendón no puede curar sin cirugía, a menudo se puede lograr una función satisfactoria sin necesidad de cirugía. Sin embargo, si es un paciente muy activo y el uso de su brazo es necesario para trabajos en altura o deportes como lanzadores, nadadores y jugadores de tenis como ejemplos más comunes, la cirugía es más a menudo recomendada debido a la rotura no se cura sin tratamiento.
La cirugía se recomienda si el paciente tiene dolor persistente o debilidad en el hombro que no mejora con el tratamiento no quirúrgico. Y en deportistas profesionales o amateurs que no logran el alivio del dolor ni restablecer la fuerza muscular
La rehabilitación juega un papel fundamental tanto en el tratamiento no quirúrgico como en el quirúrgico de un desgarro del manguito rotador. Al producirse el desgarro, muchas veces se produce atrofia de los músculos que están alrededor del brazo y se produce la pérdida de movimiento del hombro. En estos casos se necesita realizar un programa de tratamiento con ejercicios físicos para recuperar la fuerza y mejorar la función en el hombro. A pesar de que con los tratamientos quirúrgicos o no quierurgicos (regenerativos) repara el defecto en el tendón, los músculos de alrededor del brazo siguen siendo débiles y es necesario un esfuerzo por parte del paciente en la rehabilitación para que el tratamiento , cualquiera que fuere, tenga éxito.
Se indican para cada caso protocolos de ejercicios en un programa adecuado a cada caso en particular en función de la actividad del paciente (trabajo, deportes) y al tamaño de la rotura que sufrió.
La cirugía se recomienda si el paciente tiene dolor persistente o debilidad en el hombro que no mejora con el tratamiento no quirúrgico. Y en deportistas profesionales o amateurs que no logran el alivio del dolor ni restablecer la fuerza muscular