Tratamiento de los procesos inflamatorios del hombro: tendinitis y bursitis


Tendinitis del hombro


La tendinitis del bíceps a menudo se puede aliviar con el reposo y la medicación. En algunos casos, es necesaria la cirugía para reparar el tendón. Se trabaja cuidadosamente para identificar cualquier otro problema en el hombro y para tratar la tendinitis.

Tratamiento no quirúrgico

La tendinitis típica del bíceps se trata primero con métodos sencillos. Para muchas personas, la tendinitis de la porción larga del tendón del bíceps se resuelve con el tiempo. La debilidad leve o la deformidad del brazo no suelen molestar a algunos pacientes, como a los mayores y a las personas menos activas. Por otro lado si no se ha dañado alguna estructura más crítica como el manguito de los rotadores, el tratamiento no quirúrgico es una opción razonable. Esto puede incluir:

  1. Descanso. El primer paso hacia la recuperación es evitar la actividad sobretodo de elevar el brazo o levantar objetos pesados. Se recomienda en algunos casos el uso de un cabestrillo. La tendinitis aguda generalmente desaparece si se evita realizar la actividad que causó la tendinitis y se le da al hombro suficiente tiempo para descansar.
  2. Hielo. Al comienzo de los síntomas, cuando hay hinchazón es recomendable aplicar compresas frías durante 20 minutos a la vez, varias veces al día, para evitar la hinchazón. No aplicar el hielo directamente sobre la piel.
  3. Medicación antiinflamatoria: se indican antiinflamatorios no esteroideos (DAINES) que pueden reducir el dolor y la hinchazón. Tienen la desventajas que en no son bien tolerados por algunos pacientes con trastornos gástricos o intestinales.
  4. Inyecciones de esteroides. Los esteroides, como cortisona, son medicamentos antiinflamatorios muy eficaces. La inyección de esteroides en la zona inflamada puede aliviar el dolor en los casos crónicos. Pero la inyección en el tendón lesionado en ocasiones pueden debilitar aún más el tendón y provocar su rotura total por lo que se deben utilizar con cautela y en casos seleccionados.
  5. Calor. Cuando la tendinitis evolucionó hacia la cronicidad el calor alivia el dolor y facilita la realización de los ejercicios.
  6. La terapia física. Ejercicios específicos de estiramiento y de fortalecimiento ayudarán a restaurar el rango de movimiento y a fortalecer el hombro.

Tratamiento quirúrgico

El tratamiento quirúrgico de la rotura aislada de la porción larga del tendón del bíceps rara vez es necesaria. Sin embargo, algunos pacientes que requieren una recuperación completa de la fuerza, como los deportistas o trabajadores manuales, pueden requerir cirugía. La cirugía también puede ser la opción correcta para las personas con desgarros parciales cuyos síntomas no se alivian con el tratamiento no quirúrgico como así también en pacientes que tienen otros problemas en el hombro como la rotura del manguito de los rotadores.

La cirugía para la tendinitis del bíceps se realiza generalmente mediante artroscopía. Durante la ésta, se hacen pequeñas incisiones alrededor del hombro. Luego se inserta una pequeña cámara e instrumentos en miniatura a través de las incisiones y se visualiza en una pantalla. Esta técnica permite evaluar el estado del tendón del bíceps, así como otras estructuras en el hombro, a diferencia de la cirugía tradicional a cielo abierto.
En muchos casos, el tendón del bíceps puede ser reparado y reforzado donde se une a la cavidad del hombro (omóplato). En algunos casos, la sección dañada del bíceps se retira, y el resto del tendón se vuelve a insertar en el hueso del brazo (húmero). Este procedimiento se llama tenodesis del bíceps. La extracción de la parte dolorosa del bíceps por lo general resuelve los síntomas y restablece la función normal. En casos severos, la porción larga del tendón del bíceps puede estar tan dañada que no es posible reparar o reinsertarla en el húmero por lo que en estos casos se puede optar por liberar simplemente el tendón del bíceps dañado de su unión. Esto se llama tenotomía del bíceps. Esta opción es la menos invasiva, pero puede resultar en algunos casos en un bulto en el brazo que se denomina signo de Popeye.

Las complicaciones son poco frecuentes con este tipo de procedimientos artroscópicos. La infección, el sangrado, la rigidez y otros problemas son mucho menos comunes que en los procedimientos quirúrgicos abiertos de la cirugía tradicional. En general, las tasas de complicaciones son bajas y las complicaciones son generalmente sencillas para tratar y corregir.

Rehabilitación

Después de la cirugía, se prescribirá un plan de rehabilitación basado en los procedimientos realizados. El paciente puede utilizar un cabestrillo durante unas semanas para proteger la reparación del tendón. Se debe hacer uso inmediato de la mano para las actividades diarias como escribir, utilizar una computadora, comer o lavarse. Es posible que se restrinjan ciertas actividades para permitir que el tendón reparado pueda sanar. Es importante seguir las instrucciones después de la cirugía para evitar daños en el bíceps reparado.

El paciente comenzará pronto con los ejercicios terapéuticos. Los ejercicios de flexibilidad mejorarán la amplitud de movimiento en el hombro. Los ejercicios para fortalecer el hombro gradualmente se añadirá al plan de rehabilitación. Es necesario asegurarse de seguir correctamente el plan de tratamiento que fue indicado. Aunque es un proceso lento, el compromiso con la terapia física es el factor más importante para volver a realizar todas las actividades que el paciente disfruta.

La mayoría de los pacientes tienen muy buenos resultados. Por lo general recuperan el rango completo de movimiento y son capaces de mover los brazos sin sentir dolor. Las personas que practican deportes de muy alta demanda en ocasiones pueden necesitar limitar estas actividades después de la cirugía.

Bursitis


Una vez que se diagnosticó la bursitis, el tratamiento recomendado es el descanso. Si fuese necesario, se podrá recomendar bolsa de hielo, medicamentos anti-inflamatorios, inyecciones de esteroides y terapia de ultrasonido. Algunos pacientes inclusive necesitan utilizar un cabestrillo. El paciente deberá realizar ejercicios que fortalezcan el hombro una vez que la inflamación haya desaparecido.

En casos de bursitis crónica que no cede con el tratamiento no quirúrgico, tal vez sea necesaria la solución quirúrgica.





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